Concilio Anual vota seguir dialogando sobre proceso de unidad y reconciliación

Un miembro de la Junta Directiva habla durante la sesión del 9 de octubre por la tarde en Silver Spring, Maryland, Estados Unidos. Imagen de Mylon Medley/ANN

9 de octubre de 2017 | Silver Spring, Maryland, Estados Unidos | Adventist Review y Red de Noticias Adventistas

Después de casi seis horas de discusiones y debates, la mayoría de los miembros de la Junta Directiva de la Asociación General de la Iglesia Adventista votó durante el Concilio Anual enviar un documento titulado Procedimientos para la Reconciliación y la Adherencia al Gobierno Eclesiástico: Fase II de vuelta a la Comisión de Supervisión de Unidad en la Misión para discusiones adicionales.

“El cuerpo se ha pronunciado”, dijo Ted N.C. Wilson, presidente de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. “Regresará a la comisión. Por la gracia de Dios, hallaremos la manera de traer algo nuevamente aquí”.

El marco del segundo documento

Ed Zinke, miembro de la Junta Directiva, estudia la Fase II del documento durante la discusión. Imagen de Mylon Medley/ANN

El documento delinea la segunda fase de un proceso de reconciliación votado durante el Concilio Anual del año pasado que buscó iniciar procedimientos estándares para mantener la unidad de la iglesia en cuestiones relacionadas con la conformidad. Las áreas cubiertas incluyen las Creencias Fundamentales, los votos tomados o los reglamentos eclesiástico-administrativos. La Fase I, votada durante el Concilio Anual 2016, buscó ofrecer un enfoque “pastoral” que incluya el diálogo y una mayor comprensión entre los involucrados.

La Fase II del documento enfatiza el compromiso de la Junta Directiva de “preservar el gobierno y la estructura organizacional de la Iglesia Adventista en todos los niveles” en el contexto de la “paciencia piadosa, amor cristiano y gracia redentora”. Los párrafos introductorios también destacan un compromiso de parte de la Junta Directiva de “paciencia continuada y un proceso de discusión” que ofrezca “tiempo adicional para hallar soluciones”.

“Creo que la iglesia ha sido paciente”, dijo Wilson en un momento de la discusión. “Nuestro propósito es redentor, pero tenemos que respetar los votos de la iglesia mundial”.

Los reglamentos dentro de la iglesia

La Fase II del documento que fue enviada de regreso a la comisión que lo originó también enfatiza la necesidad que tiene la iglesia de tener reglamentos eclesiásticos, basando sus raíces en referencias bíblicas, junto con principios articulados por Elena G. White, una de las fundadoras de la denominación. “A lo largo de las Escrituras, la organización ha sido una prioridad para el pueblo de Dios. “La organización de la iglesia también es un claro mandato bíblico y enseñanza bíblica fundacional para el pueblo de Dios en el tiempo del fin”.

Aunque reconoce que “los reglamentos de la Iglesia no son infalibles”, el documento explica que los reglamentos ofrecen “el mejor juicio de un grupo representativo de líderes de la Iglesia en un momento determinado sobre la manera en que las entidades denominacionales viven y trabajan juntas”. Los Reglamentos Eclesiástico-Administrativos de la Asociación General son resultado de votos tomados por representantes de todo el mundo durante el Congreso de la Asociación General que se lleva a cabo cada cinco años, o durante la reunión anual de la Junta Directiva.

Ted Wilson (derecha), presidente de la Iglesia Adventista, dirige la discusión sobre el documento de gobierno de la iglesia. Gary Krause (centro), secretario asociado de la Asociación General, hace de secretario de la sesión del 9 de octubre por la tarde. Imagen de Mylon Medley/ANN

El document de la Fase II se basa en los reglamentos en vigencia votados, como por ejemplo el B 15 05, que aclara “la voz de autoridad” de los Reglamentos Eclesiástico-Administrativos de la Asociación General. El documento reconoce que “las prácticas de falta de conformidad pueden ser expresiones muy complejas de valores, creencias y prácticas culturales, étnicas, teológicas, de comunicación y económicas”, y “divide las prácticas de falta de conformidad en tres categorías”.

La Categoría 1 se ocupa de las 28 Creencias Fundamentales de la Iglesia Adventista. La Categoría 2 se ocupa de los votos tomados por la Junta Directiva de la Asociación General que están “diseñados para una implementación global” y que, de no ser implementados, “afectarían negativamente la unidad de la iglesia”. La Categoría 3 incluye “reglamentos, iniciativas y prácticas de naturaleza local, que no violan los votos tomados por el Congreso de la Asociación General o los votos de la Junta Directiva de la Asociación, y que no afectan la unidad de la iglesia”.

Marco del documento

Thomas Lemon, uno de los vicepresidentes generales de la Asociación General y presidente de la Comisión de Supervisión de Unidad en la Misión, ofreció un informe introductorio. Lemon recibió la tarea de facilitar el proceso de seguimiento del documento “Unidad en la Misión” votado en 2016. “Tomamos el proceso que ustedes votaron el año pasado como un mandato pastoral, una oportunidad de conectarnos con personas de diversas partes del mundo”, explicó Lemon.

Thomas Lemon, uno de los vicepresidentes generales de la Asociación General y presidente de la Comisión de Supervisión de Unidad en la Misión ofrece el trasfondo del documento analizado. Imagen de Mylon Medley/ANN

A lo largo del año, se recibieron invitaciones para reunirse y dialogar de parte de la División Norteamericana (NAD), la División Transeuropea (TED), la División Intereuropea (EUD) y la División del Pacífico Sur (SPD). Lemon se reunió con las primeras tres, pero problemas de agenda le impidieron reunirse con la SPD.

Lemon dijo que si bien existen problemas de conformidad, él no vio “señales de rebelión” en sus interacciones con las entidades con las que dialogó. “La unidad y el compromiso con el mensaje de la Iglesia Adventista es tan sólido como el que siempre he visto”.

Lemon también presentó el documento de la Fase II, enfatizando que vino de parte de la Comisión de Supervisión de la Unidad en Misión, fue entonces analizado por la Comisión Administrativa de la Asociación General (ADCOM), y fue enviada finalmente a la Asociación General y Directivos de las Divisiones (GCDO) antes de llegar a la Junta Directiva del Concilio Anual en el día de hoy.

Antes de la discusión sobre tablas, G. T. Ng, el secretario ejecutivo de la Asociación General, explicó que, si bien el documento se ocupa de la cuestión de la ordenación de las mujeres al ministerio y que ese tema “fue el disparador” de él, posee un marco mucho más amplio, y “tiene que ver con el gobierno [eclesiástico]”. Ng recordó a los miembros que “no está en juego la consciencia personal, sino el gobierno eclesiástico”.

Juan Prestol-Puesán, tesorero de la iglesia mundial, también ofreció palabras introductorias. Prestol-Puesán explicó que él está a favor de la ordenación de las mujeres como una convicción personal. “Sin embargo, hay una convicción más abarcadora y que la supera, que es la de permanecer juntos”, dijo Prestol-Puesán. “Mi convicción personal tiene que someterse a aquello que mantiene junto todo el cuerpo”.

Comentarios sobre tablas

La discusión del documento propuesto comenzó después de que Wilson recordó a los miembros de la comisión que mantengan el decoro. “Comenzaremos nuestra discusión con un espíritu de amor y respeto”, explicó Wilson.

El documento de 14 páginas fue leído en voz alta por Hensley Moorooven, secretario asociado de la Asociación General. Los miembros y los invitados a la junta dirigieron entonces comentarios al presidente desde varios micrófonos ubicados en la sala, en el orden en que escanearon sus identificaciones en un sistema de ordenamiento de los comentarios.

Los comentarios mostraron perspectivas diversas y variadas sobre el material del documento propuesto. Tanto los líderes de la iglesia como los miembros laicos que integran la junta y provienen de diversas partes del mundo se pronunciaron de manera abierta, y en ocasiones apasionada, a favor o en oposición del documento.

Lowell Cooper, ex vicepresidente de la Asociación General, efectúa comentarios sobre el document de la Fase II. Imagen de Mylon Medley/ANN

Algunos instaron a la comisión para que aprobara el documento y siguiera adelante, mientras que otros apoyaron la devolución del documento a la comisión para que le realice mejoras adicionales. Los que apoyaron la devolución presentaron cuestionamientos sobre la constitucionalidad de ciertos segmentos del documento. Aun otros pidieron que se llevaran a cabo cambios en la redacción del documento.

Algo quedó claro. A pesar de las sólidas convicciones en ambos lados de la cuestión, ninguno sugirió una división de la Iglesia Adventista. “Quiero brindar a este cuerpo cierta seguridad”, dijo Dan Jackson, presidente de la División Norteamericana. “No tenemos intención alguna de dividir la Iglesia Adventista y de comenzar nuestra propia iglesia en Norteamérica. No nos separaremos de esta iglesia. Estamos comprometidos con la obra de esta iglesia en Norteamérica y en el mundo”.

Los votos tomados

El principal voto del día fue resultado de una moción de referir el documento a la Comisión de Constitución y Estatutos de la Asociación General. La moción indicó conflictos potenciales entre el documento y las provisiones dentro de la Constitución y Estatutos de la Asociación General. A continuación, se solicitó una enmienda para devolver el documento a la Comisión de Supervisión de Unidad en la Misión, y se decidió por voto secreto, con un resultado favorable a la moción de 184 a 114.

Wilson, que destacó que el tema no volverá a ser discutido por la Junta Directiva hasta el Concilio Anual 2018, Wilson dijo que “aún tenemos el desafío de los que aún no están en conformidad. Por ello, invito a orar por aquellos de nosotros que necesitamos trabajar en el tema. Y procurar de animar a alcanzar la conformidad”, y agregó: “Esperamos regresar con algo que nos ayude a todos respecto de nuestro objetivo en la misión”.

Entre AQUÍ para leer el documento completo titulado Procedimientos de Reconciliación y Adherencia al Gobierno de la Iglesia: Fase II